jueves, 25 de julio de 2013

"Los tres osos" de Anthony Browne

Uno de los motivos por los que disfruto tanto de los libros álbum, tiene que ver con la libertad que cuentan los autores. Tal como hemos hablado anteriormente, esta manifestación condensa una amplitud de géneros discursivos, dentro de los cuales el lenguaje cinematográfico cumple una función importante (para leer más al respecto, vaya al reportaje de Roberto Cabrera sobre cine y libro álbum (p. 79) en Revista Había una vez). Quise volver a escribir contándoles sobre "Los tres osos" de Anthony Browne porque el lenguaje cinematográfico está muy presente y condensa elementos representativos del libro álbum actual. 
Todos conocemos la historia de "Los tres osos". Es una obra que forma parte del canon dentro de la literatura infantil. La primera pregunta es, entonces, ¿por qué Anthony Browne, uno de los principales exponentes de la literatura infantil actual, tomaría este texto? Se podría pensar que la historia es una limitación para el autor, ya que no cuenta con la flexibilidad en el argumento que sí posee al escribir sus libros. Sin embargo, poco a poco nos damos cuenta que Browne da un vuelco que termina transformando la historia, sin luchar con la tradición. El autor no destruye el canon, lo reinventa. Comenzamos a entender esto cuando vemos la portada de la obra: en un primer plano está la familia de osos con un tipo de ilustración típica de los libros para niños: dibujos sin mucha complejidad, colores brillantes (principalmente, el amarillo), trazo simple con muchas curvas. Sin embargo, si nos fijamos con detención, atrás de ellos vemos un edificio oscuro, lleno de sombras, con líneas rectas y a un costado una niña con capucha camina cabizbaja. Esta oposición de la portada nos indica lo que se desarrollará posteriormente en la historia.
Cuando abrimos el libro, vemos que en la página derecha está el espacio de la literatura infantil tradicional, con las características en la ilustración que dijimos previamente, pero también con una relación entre el texto y la imagen centrada en lo que se conoce como vasallaje: la imagen acompaña al texto. El texto tiene un referente idéntico en la imagen, por lo que ésta última se corresponde con las descripciones. Así, la primera ilustración es una casa en la que se encuentra un oso, y el texto es "Ésta es nuestra casa". Al contrario, la página izquierda es el lugar del juego con el lector. En vez de un plano que usa toda la página, como en el caso de las ilustraciones para los osos, acá se presentan cuatro imágenes en secuencia. 
Al hacer uso del lenguaje cinematográfico, el autor le muestra al lector las acciones de los personajes en un espacio de tiempo más extendido que no requiere de texto. Las secuencias de imágenes en blanco y negro se encargan de narrar. El escenario en el cual se cuenta la historia de la niña no parece un mundo maravilloso, tal como sucede en el relato de los osos. La niña sale de la casa con su madre, y camina en una ciudad oscura, con pasajes estrechos, llena de ladrillos y edificios. Ricitos de Oro, tan famosa en la obra canónica por su pelo rubio y ultra femenina, aparece con jeans y un polerón negro con capucha que, justamente, esconde la mayor parte de su pelo que parece ser lo único con color dentro del cuadro. 
La ilustración de los osos se mantiene en una dimensión. En la página donde transcurre la historia de la niña, los cuadros se asemejan a una cámara que a ratos se aleja y nos permite tener una perspectiva más amplia de la ciudad, y en otros se acerca a la cara asustada de la citadina Ricitos de Oro. Browne hace uso de múltiples recursos en este espacio: juega con las sombras y presenta, escondidas, imágenes de distintos personajes de la literatura infantil. 
Una de las partes más interesantes de la obra sucede cuando Ricitos de Oro encuentra la casa de los osos, donde el color amarillo se inmiscuye en la imagen. Acompañamos a la niña en su recorrido, como si estuviéramos detrás de ella. Se saca la capucha, y vemos su pelo cuando se sienta en la mesa a comer los platos de avena, y la seguimos en su trayecto por la casa, probando las sillas de los osos o sus camas. 
En dos ocasiones Browne decide usar sólo una imagen que ocupa toda la página de Ricitos de Oro: cuando ella duerme, y cuando se encuentra cara a cara con los osos. Esta última escena es crucial en la obra al hacer ver al lector las perspectivas. Como si hubiese una cámara detrás de los personajes, en el relato de la niña vemos frente a nosotros a los osos, quienes han perdido toda su ternura al ser dibujados en blanco y negro. Los padres osos nos observan, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Lo mismo sucede en la otra página: una cámara se encuentra detrás de la familia de osos y vemos a Ricitos de Oro asustada en formato de literatura infantil tradicional. Al salir corriendo de la casa, vuelve el blanco y negro, y la niña retoma su postura sombría y con capucha, acompañada por los graffitis que adornan la ciudad. Ricitos de Oro lucha con el frío, el viento y la lluvia, hasta que finalmente, el relato contemporáneo se apodera de la página derecha cuando una luz alumbra a la niña, y corre sin parar a los brazos de su madre. La oscuridad y las sombras dan paso a la luz que alumbra a ambos personajes.
"Los tres osos" da cuenta de la metaficcionalidad que ha pasado a formar parte de muchos libros álbum. Browne presenta una mirada contemporánea sin cambiar el argumento de la obra: aquello modificado es su materialidad. Muestra dos lenguajes que co-existen en el sistema literario, y los hace dialogar entre ellos. La forma mediante la cual la historia es narrada se transforma, y así también se posibilitan nuevas interpretaciones.   

3 comentarios:

  1. Ante todo, me parece que el texto es un claro aporte a la lectura de la obra de Browne, donde aplicas no solo tu visión personal, súper fina y acertada, sino que te das tiempo para ver el álbum desde el lenguaje cinematográfico, un ejercicio que deberíamos practicar más seguido con otros ejemplares. Encuentro excelente la línea de lectura que planteas respecto al color que guía este álbum y como cada gama se asocia a un tiempo de la escritura y en esa dualidad finalmente descansa la vertiente metaficcional del texto.

    ResponderEliminar
  2. Paloma: me gusta mucho leerte. Voy a buscar este libro para Juan Pablito. Un abrazo.

    ResponderEliminar