martes, 26 de marzo de 2013

(Break)

"La escritora e ilustradora Isol, con más de veinte libros ilustrados publicados, traducidos en varios países, y con varios premios y reconocimientos por su aportación al libro ilustrado, acaba de obtener el Memorial Astrid Lindgren con que el gobierno de Suecia distingue anualmente a un escritor, ilustrador o promotor de la lectura de cualquier país del mundo"

(en este blog somos fanáticos rabiosos de Isol, y no podemos estar más felices por ella)


domingo, 10 de marzo de 2013

Doble lector

Hace unas semanas, pedí Emigrantes (The Arrival) de Shaun Tan por The Book Depository. Además de pasar el dato para que pidan libros por ahí (no te cobran el envío), me pareció una buena excusa para hablar de un autor que cuestiona constantemente la idea de que la literatura infantil sea exclusivamente para niños. 
Emigrantes consiste en un libro álbum sin palabras, o una novela gráfica silenciosa. Las imágenes son las encargadas de narrar la historia, por medio de distintas secuencias. Las ilustraciones parecen viejas fotografías color sepia, hechas con lo que parece ser lápiz, dando una cualidad documental al relato. El lenguaje cinematográfico se inmiscuye en el libro álbum sin problemas, para mostrarnos las acciones más pequeñas de los personajes, y al mismo tiempo para usar planos más amplios y grandiosos. 

El argumento de Emigrantes trata sobre un hombre anónimo, quien debe abandonar su lugar de origen. No sabemos los motivos, pero acompañamos a este hombre en su viaje. Vemos los objetos seleccionados para llevar en su pequeña maleta. Lo seguimos de cerca en la despedida con su familia, y luego en su viaje en barco. Constantemente, Shaun Tan juega con las perspectivas, al acercarnos a la vida de este hombre y, de alguna forma extraña, imaginarnos sus pensamientos y sensaciones, para luego alejarse y revelarnos la misma suerte de otros hombres y mujeres.
La historia, estructurada en capítulos, narra el encuentro de un hombre con una ciudad desconocida. Desde el comienzo, la obra evita cualquier clasificación con un referente determinado. A medio camino entre lo real y lo surreal, observamos la extrañeza con la que este hombre se relaciona con los seres desconocidos que lo rodean, y cómo distintos elementos, tales como el lenguaje, el transporte y la comida, le son ajenos. Cuando leemos Emigrantes, es inevitable sentir una cercanía con el personaje. Tal como dice Shaun Tan: "Una de las razones fundamentales por las que decidí prescindir del texto fue destacar este principio: el protagonista no puede leer ni comprender nada, así que el lector tampoco debería poder. Además, hay una lógica interna en la que todos los detalles que pueden apreciarse a medida que la historia progresa (cómo funcionan las cosas, etc.) y la ausencia de narrativa escrita parecen invitar a una lectura visual más cercana y mucho más pausada".  


Shaun Tan es catalogado como autor de libros infantiles, particularmente, libros álbum (La cosa perdida, El árbol rojo, entre otros). En general, la teoría sobre literatura infantil señala que existe un doble lector implícito, ya que los textos de este sistema son dirigidos tanto a adultos como a niños. De hecho, en muchas ocasiones los autores dejan claves textuales que van dirigidas a los adultos, quienes deben ser los mediadores entre el niño y el libro (de inmediato pienso en los libros de Anthony Browne). La lectura en los niños y niñas no se ve afectada ante el desconocimiento de estas claves, pero ciertamente el reconocimiento de las mismas enriquece la lectura. De esta manera, los textos de la literatura infantil pertenecen formalmente al sistema de los niños, pero son leídos por un público lector de otro sistema: los adultos. 
En la estructura de los textos suelen convivir dos modelos, uno más establecido que el otro. El modelo de los adultos es más sofisticado, y está basado en la distorsión o la parodia de un modelo más establecido. El modelo de los niños es más superficial, y cumple con los requisitos formales, ante todo, para ser parte de la literatura infantil. Esta coexistencia de modelos es posible gracias a la flexibilidad y el alto nivel de impredecibilidad de este sistema. Lo anterior se hace más evidente cuando nos situamos en el libro álbum, producto de la ambigüedad del género. En este sentido, Shaun Taun ha criticado la delimitación comúnmente difundida de que los libros álbum pertenecen y conforman únicamente a la literatura infantil. De acuerdo a su perspectiva, esta es una forma literaria que abarca otros receptores, además del niño, que, en muchas ocasiones, son más relevantes en el proceso de lectura. De hecho, Tan dirá que el lector adulto es el destinatario privilegiado de estos textos, ya que él es quien logra desentrañar algunos significados ocultos (para más información, pídale a Roberto Cabrera su tesis).
Emigrantes, catalogada como literatura infantil, nos hace pensar en el lugar del libro álbum en el sistema literario. El lector se involucra en la vida de este personaje, y es capaz de empatizar con su profunda sensación de extrañeza. Las imágenes creadas por Shaun Tan conforman una verdadera obra de arte.  

lunes, 4 de marzo de 2013

Concurso "A la Orilla del Viento"

Muchos amamos los libros álbum. Nos encanta su falta de definición, lo híbrido que son, su ambigüedad, la unión que tiene con la literatura, el diseño y las artes visuales. Tengo que escribir sobre ellos eventualmente, lo sé. Sin embargo, hay que preguntarse cómo estos repertorios han logrado instalarse en la literatura infantil con tanta fuerza. Según distintos teóricos, la labor de las editoriales en esta tarea ha sido indiscutible. Ejemplo de esto, lo vemos en la editorial Fondo de Cultura Económica, gran impulsora de los álbumes ilustrados o libros álbum o picture books. Un personaje importante en este proceso es Daniel Goldin, ex editor del FCE, y actual director de Océano Travesía, la sección infantil y juvenil de Océano. Gracias a él, conocimos a Satoshi Kitamura o Anthony Browne. Hace unos meses atrás, Goldin estuvo participando del seminario "¿Qué leer? ¿Cómo leer'", y dio esta increíble entrevista para la Fundación la Fuente. Se la recomiendo a aquellos interesados en el fomento lector y la literatura infantil.   
El concurso "A la Orilla del Viento" de la FCE ha consolidado a múltiples autores latinoamericanos. Estudiar lo que sucede con este concurso es interesante, ya que la editorial busca un cierto tipo de obras que continúen renovando y empujando los límites de lo que conocemos por libro álbum. Lo anterior se hizo evidente el año 2011, cuando se declaró desierto el primer lugar del concurso. Ninguno de los textos recibidos se había adecuado a los criterios de creatividad y vanguardia que ellos solicitaban.


Uno de los tantos libros ganadores del primer lugar del concurso “A la Orilla del Viento”, fue Camino a casa (libro que a muchos aún nos saca lágrimas a pesar de haberlo leído como 7 veces) de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng, el año 2007. En dicha instancia, el jurado del concurso estuve compuesto por autores reconocidos dentro del ámbito de la literatura infantil como Satoshi Kitamura, Gustavo Martín Garzo, Felicidad Orquín  y Anthony Browne. ¿Se imaginan cómo será ganar el primer lugar del concurso gracias a un jurado como ese?
Actualmente, hay muchas editoriales que están publicando libros álbum de gran calidad literaria, como Océano Travesía, Kalandraka, o Amanuta en nuestro país, entre otras. Sin embargo, con este post quería invitarlos a participar del concurso "A la orilla del Viento". Siempre ha sido mi sueño frustrado participar, pero mis ilustraciones son más bien tristes, y mi gran amiga y compañera de libros infantiles se encuentra en Canadá. Por lo mismo, ojalá puedan enviar algo, tal vez el primer lugar sea chileno, como con "Trapo y rata" de Magdalena Armstrong.

Las bases las encuentran acá.  

sábado, 2 de marzo de 2013

¿Libros "para" algo?

La literatura infantil solía tener una labor formativa importante. Por medio de los libros para niños, se pretendía enseñar determinadas maneras de comportarse en sociedad. Más de alguno se encontró y horrorizó con las historias originales de los hermanos Grimm. Si bien ellos buscaban que sus textos fueran leídos por adultos, de todos modos se hace explícita esta función que tenía la literatura, transmitiendo ciertos valores o castigando conductas "escandalosas". 
Si leemos a teóricos actuales de la literatura infantil, como Teresa Colomer y otros, todos señalan que los relatos del presente han desechado la idea de "formar" o "moralizar", y que la literatura ya no funcionaría como una manera de normar comportamientos. Ahora, la literatura infantil intenta plasmar el conflicto propio de la vida, sin señalar una única solución. Más que verdades, existen interpretaciones. Lo anterior lo podemos encontrar en obras como Camino a casa de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng, o El globo de Isol (lamento volver siempre a este libro, pero es TAN bueno), entre tantos otros.
Sin embargo, creo que sería algo inocente decir que el libro infantil no es concebido por distintos sistemas como una herramienta útil "para" determinadas cosas. El principal lugar de la literatura infantil ha sido la escuela, y claramente, la función de la misma consiste en socializar y formar a sus estudiantes. Así, se han hecho recurrentes los comentarios sobre el desarrollo de funciones cognitivas al leer, o las habilidades sociales y afectivas que podemos tematizar con ciertos libros infantiles. Debo admitir que frente a esto tengo tejado de vidrio. He dicho lo mismo en múltiples ocasiones, y he creado actividades de fomento lector para discutir estos temas con los niños y niñas. No digo que esté mal, sólo que la dimensión estética de la literatura infantil es tan profunda, que al centrarnos en esta formación cognitiva o valórica, omitimos una parte significativa de por qué decimos que la literatura infantil es, justamente, literatura. 


Hay un tipo de textos, que prefiero decirles libros para niños, en que se discuten emociones como la tristeza, la preocupación, el miedo, entre otros. En general, las personas que los originan son psicólogos(as). Nuevamente, insisto, en esto tengo tejado de vidrio. Neva Milicic tiene una extensa colección en SM Ediciones, y Sigmar tiene libros como "Estoy preocupado" o "Estoy triste". El objetivo de estos libros es hablar con los niños y niños de sus respectivas emociones, y que aprendan maneras de abordarlas. Sirven mucho, porque presentan herramientas muy útiles para que los padres dialoguen con sus hijos. El motivo por el cual no considero que estos textos sean literatura, tiene que ver con que están pensados para los padres, más que para los niños. O tal vez, la forma en que los niños están concebidos por estos libros, es como si fueran pequeños adultos. Se potencia que los niños expresen sus rabias adecuadamente y con claridad. El tema, al fin, es que se vuelven libros que tienen un afán psicologizante (puede ser que esté inventando esta palabra), más que literario. Al decir esto, no pretendo la destrucción de los libros para niños con estas características, sólo plantear una distinción con lo que considero como literatura. Además que Neva Milicic puede estar en mi comisión cuando dé el examen de grado, y no es mi intención hacerla enojar.
Tal como dije en un comienzo, una de las razones de esta situación, es que la literatura infantil se ha convertido en un problema para muchas disciplinas. Al final, quienes mayormente se han hecho cargo de estos libros, han sido la educación, la psicología, y poco a poco el diseño o las artes, gracias a la aparición del libro álbum, que podremos hablar en otra oportunidad. ¿Y la literatura dónde? Nadie sabe. Asumamos que las Facultades de Letras (y los estudiantes, para qué decir) miran un poco a huevo a las personas que estudian literatura infantil. En mi caso, fuimos el primer seminario que se hizo en esta área. Cada vez que decíamos lo que estábamos estudiando, nos exclamaban con dulzura: ¡Qué lindo!. Y, claro, hay muchos libros lindos, pero la lindura no permite ver la complejidad de la literatura infantil actual y la necesidad de estudiarla desde su perspectiva estética y literaria.
La experiencia de leer es tan íntima y única, que sería una tontera reducirla a las funciones cognitivas que desarrollamos cuando leemos. Cuando leo un buen libro, y no lo quiero soltar, no estoy pensando en lo inteligente que me estoy volviendo. O en mi nueva manera de abordar los conflictos. O en el pensamiento crítico logrado al finalizar mi lectura. Al leer, puedo viajar, imaginarme otros mundos, y puede ser que aprenda mucho sobre la vida, pero no creo que ese sea su objetivo. La buena literatura no sirve para nada. 

viernes, 1 de marzo de 2013

Tener un patito es útil - Isol


Mi amor por la literatura infantil partió de forma accidental. Estaba en mi último semestre de Letras Hispánicas, y debía escoger un tema para mi seminario. En mi universidad tienen un sistema (algo extraño) en que una determinada cantidad de profesores presenta un tema de estudio específico y uno debe elegir. Debo admitir que no había ningún seminario que me entusiasmara, pero finalmente opté por uno sobre José Donoso (autor que amo). Tal vez si todo hubiese seguido la secuencia lógica, estaría escribiendo un blog sobre su obra. Pero resulta que, en general, me ocurren cosas que a cualquier persona medianamente organizada no le suceden. En este caso particular, tomé mal mis materias y los cupos para ese seminario se llenaron. Le lloré bastante a la secretaria de la Facultad, pero no hubo caso. 
Mis opciones restantes eran algo así como cine y literatura, que no sonaba nada de mal, pero sinceramente no sabía nada; y literatura infantil, que lo encontré tan amplio como decir "el universo". Sin embargo, algo que ustedes tal vez no sepan es que llevo siete años estudiando en la universidad. No es porque no me guste estudiar. Al contrario, me gusta demasiado. En exceso, dice mi madre. Tanto así, que opté por estudiar Letras Hispánicas al mismo tiempo que Psicología. Puede sonar medio raro, pero si estuvieran en mi lugar, habrían hecho lo mismo. La universidad acá cuesta una millonada, y si dentro de este negocio inmundo podía salir beneficiada con un 2x1, lo iba a hacer sin pensarlo mucho. 
El punto es que siempre he sido un poco caótica. Me gusta todo y nunca puedo tomar decisiones. Y así, literatura infantil parecía lo suficientemente amplio para hacer la mezcla que se me diera la gana, sobre el tema que se me diera la gana. Además, tuve un profesor increíble (ahora un gran amigo) que me dejó estudiar lo que se me cruzara por la cabeza. 
Así, un día me encontraba en la Biblioteca de Santiago, donde tienen una colección de literatura infantil INCREÍBLE, y me topé con un libro de Isol llamado El globo. Yo venía recién entendiendo los nuevos códigos de la literatura infantil, y al encontrarme con este libro, creí comprender el estado actual de este campo. Acto seguido, decidí estudiar para mi seminario la obra de Isol como una manera de abordar la creación actual de repertorios. 
De esta forma, me veo en la obligación de iniciar este blog escribiendo sobre Isol, una de mis autoras favoritas, y mi punto de partida en la literatura infantil. En este post les escribiré sobre Tener un patito es útil, obra con características muy particulares. El soporte de esta historia es sumamente innovador: el libro se abre como un acordeón, y posteriormente se guarda en una caja-estuche. A medida que la historia transcurre, uno debe ir desdoblando el libro, hasta lograr su completa extensión. Créanme, la longitud del libro es tal, que exige dos personas. 
Tal como dice el título, el relato trata sobre la relación de un niño con su patito de hule. En cada ilustración, el personaje irá contando las razones por las que tener un patito es útil (como usarlo de pipa y de silbato, como dice la foto). La sorpresa para el lector sucede cuando la historia del niño termina, y al otro lado nos encontramos con Tener un nene es útil. Las ilustraciones se mantienen iguales. Lo único modificado es el texto y el color de fondo: en la historia del niño era un fondo amarillo, y ahora es celeste. Comenzamos a leer, entonces, las distintas razones por las que tener un nene es útil. 
Más allá de lo adorable (porque sí, es extremadamente adorable), Tener un patito es útil permite cuestionar, incluso, la idea que tenemos sobre el libro. En este caso, el libro pasa a ser un objeto: existe en tanto es manipulado. Las artes visuales han tenido una gran influencia en la literatura infantil, y lo vemos en la importancia que tiene el soporte en el relato de la historia.  

Una parte de la formación literaria de los niños y niñas tiene que ver con asumir el carácter ficcional de los textos que leen, los cuales son construidos por medio de técnicas narrativas específicas. No obstante, hay textos que de forma deliberada intentan desvestir la ficción, de su apariencia de realidad, "mostrando cómo tal apariencia no es realidad, ni tan siquiera un reflejo de ésta, sino un artefacto, un objeto creado bajo ciertas convenciones compartidas por los textos y los lectores, las cuales crean la ilusión de realidad” (Silva-Díaz 57). A estas manifestaciones las conocemos como metaficcionales, es decir, ficciones que tratan sobre la ficción. Considero que Tener un patito es útil es un buen ejemplo de este tipo de obras, en que se observan múltiples perspectivas o voces dentro de una misma historia. Algo así como Voces en el parque de Anthony Browne, pero con un mecanismo diferente. La metaficción se hace evidente en nuestra sorpresa como lectores, cuando vemos la otra historia que nos presenta Isol con los mismos personajes. Al leer Tener un patito es útil percibimos las costuras del relato. De pronto, más que lectores, nos involucramos y comenzamos a jugar con esta adorable obra creada por Isol.