sábado, 2 de marzo de 2013

¿Libros "para" algo?

La literatura infantil solía tener una labor formativa importante. Por medio de los libros para niños, se pretendía enseñar determinadas maneras de comportarse en sociedad. Más de alguno se encontró y horrorizó con las historias originales de los hermanos Grimm. Si bien ellos buscaban que sus textos fueran leídos por adultos, de todos modos se hace explícita esta función que tenía la literatura, transmitiendo ciertos valores o castigando conductas "escandalosas". 
Si leemos a teóricos actuales de la literatura infantil, como Teresa Colomer y otros, todos señalan que los relatos del presente han desechado la idea de "formar" o "moralizar", y que la literatura ya no funcionaría como una manera de normar comportamientos. Ahora, la literatura infantil intenta plasmar el conflicto propio de la vida, sin señalar una única solución. Más que verdades, existen interpretaciones. Lo anterior lo podemos encontrar en obras como Camino a casa de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng, o El globo de Isol (lamento volver siempre a este libro, pero es TAN bueno), entre tantos otros.
Sin embargo, creo que sería algo inocente decir que el libro infantil no es concebido por distintos sistemas como una herramienta útil "para" determinadas cosas. El principal lugar de la literatura infantil ha sido la escuela, y claramente, la función de la misma consiste en socializar y formar a sus estudiantes. Así, se han hecho recurrentes los comentarios sobre el desarrollo de funciones cognitivas al leer, o las habilidades sociales y afectivas que podemos tematizar con ciertos libros infantiles. Debo admitir que frente a esto tengo tejado de vidrio. He dicho lo mismo en múltiples ocasiones, y he creado actividades de fomento lector para discutir estos temas con los niños y niñas. No digo que esté mal, sólo que la dimensión estética de la literatura infantil es tan profunda, que al centrarnos en esta formación cognitiva o valórica, omitimos una parte significativa de por qué decimos que la literatura infantil es, justamente, literatura. 


Hay un tipo de textos, que prefiero decirles libros para niños, en que se discuten emociones como la tristeza, la preocupación, el miedo, entre otros. En general, las personas que los originan son psicólogos(as). Nuevamente, insisto, en esto tengo tejado de vidrio. Neva Milicic tiene una extensa colección en SM Ediciones, y Sigmar tiene libros como "Estoy preocupado" o "Estoy triste". El objetivo de estos libros es hablar con los niños y niños de sus respectivas emociones, y que aprendan maneras de abordarlas. Sirven mucho, porque presentan herramientas muy útiles para que los padres dialoguen con sus hijos. El motivo por el cual no considero que estos textos sean literatura, tiene que ver con que están pensados para los padres, más que para los niños. O tal vez, la forma en que los niños están concebidos por estos libros, es como si fueran pequeños adultos. Se potencia que los niños expresen sus rabias adecuadamente y con claridad. El tema, al fin, es que se vuelven libros que tienen un afán psicologizante (puede ser que esté inventando esta palabra), más que literario. Al decir esto, no pretendo la destrucción de los libros para niños con estas características, sólo plantear una distinción con lo que considero como literatura. Además que Neva Milicic puede estar en mi comisión cuando dé el examen de grado, y no es mi intención hacerla enojar.
Tal como dije en un comienzo, una de las razones de esta situación, es que la literatura infantil se ha convertido en un problema para muchas disciplinas. Al final, quienes mayormente se han hecho cargo de estos libros, han sido la educación, la psicología, y poco a poco el diseño o las artes, gracias a la aparición del libro álbum, que podremos hablar en otra oportunidad. ¿Y la literatura dónde? Nadie sabe. Asumamos que las Facultades de Letras (y los estudiantes, para qué decir) miran un poco a huevo a las personas que estudian literatura infantil. En mi caso, fuimos el primer seminario que se hizo en esta área. Cada vez que decíamos lo que estábamos estudiando, nos exclamaban con dulzura: ¡Qué lindo!. Y, claro, hay muchos libros lindos, pero la lindura no permite ver la complejidad de la literatura infantil actual y la necesidad de estudiarla desde su perspectiva estética y literaria.
La experiencia de leer es tan íntima y única, que sería una tontera reducirla a las funciones cognitivas que desarrollamos cuando leemos. Cuando leo un buen libro, y no lo quiero soltar, no estoy pensando en lo inteligente que me estoy volviendo. O en mi nueva manera de abordar los conflictos. O en el pensamiento crítico logrado al finalizar mi lectura. Al leer, puedo viajar, imaginarme otros mundos, y puede ser que aprenda mucho sobre la vida, pero no creo que ese sea su objetivo. La buena literatura no sirve para nada. 

3 comentarios:

  1. Esto es casi un manifiesto, me gustó mucho. Recuerdo que en una de las primeras clases de Intro a la literatura con Paula Miranda, cuando leímos el texto "Qué es literatura" nos habló muy someramente de la literatura infantil, ella dijo que prefería solo denominarla literatura para niños, porque simplemente no estaba siendo escrita por niños -argumento antojadizo-. Obviamente esto lo dijo hace 4 años y demás que cambió su opinión. A lo que voy es que siempre es complejo referirse a la literatura infantil y dar cuenta de una dotación de libros específica. Por eso, mi favorito siempre será el libro álbum, por su independencia taxonómica, por sus características determinadas, porque es un género que acerca a su estudio a otras disciplinas, como el arte, el diseño y las letras. Es el rey de la ambivalencia y al serlo, permite que exista una mayor relación entre el mediador -si es que hay un adulto leyéndole el libro a un niño-, y el niño. Más allá de ser una ambivalencia de significados, es una ambivalencia de placer.
    Oye... tu blog será citado en APA alguna vez :D, si tuviera que escoger una frase sería "La buena literatura no sirve para nada" (Opazo, 2013).
    ¡Un abrazo bloggera!

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  2. Ojalá sigas escribiendo! te comento para que sepas que tienes lectores. Siempre es bueno saberlo cuando se escribe en un blog ;)
    Celeste.

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  3. Naya: El libro álbum es un gran tema, pero creo que es sumamente interesante lo que pasa con la literatura infantil. Conviven múltiples textos bajo esa categoría, y es medio chistoso que nadie se quiera hacer cargo de ella. Ante todo, mi gran crítica es a la literatura, que la deja a la deriva. Besos!

    Celeste: Gracias!! Me tiene muy entusiasmada este blog, asi que no creo que deje de escribir por el momento. Un abrazo!

    Les agradezco sus bellos comentarios :)

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