viernes, 1 de marzo de 2013

Tener un patito es útil - Isol


Mi amor por la literatura infantil partió de forma accidental. Estaba en mi último semestre de Letras Hispánicas, y debía escoger un tema para mi seminario. En mi universidad tienen un sistema (algo extraño) en que una determinada cantidad de profesores presenta un tema de estudio específico y uno debe elegir. Debo admitir que no había ningún seminario que me entusiasmara, pero finalmente opté por uno sobre José Donoso (autor que amo). Tal vez si todo hubiese seguido la secuencia lógica, estaría escribiendo un blog sobre su obra. Pero resulta que, en general, me ocurren cosas que a cualquier persona medianamente organizada no le suceden. En este caso particular, tomé mal mis materias y los cupos para ese seminario se llenaron. Le lloré bastante a la secretaria de la Facultad, pero no hubo caso. 
Mis opciones restantes eran algo así como cine y literatura, que no sonaba nada de mal, pero sinceramente no sabía nada; y literatura infantil, que lo encontré tan amplio como decir "el universo". Sin embargo, algo que ustedes tal vez no sepan es que llevo siete años estudiando en la universidad. No es porque no me guste estudiar. Al contrario, me gusta demasiado. En exceso, dice mi madre. Tanto así, que opté por estudiar Letras Hispánicas al mismo tiempo que Psicología. Puede sonar medio raro, pero si estuvieran en mi lugar, habrían hecho lo mismo. La universidad acá cuesta una millonada, y si dentro de este negocio inmundo podía salir beneficiada con un 2x1, lo iba a hacer sin pensarlo mucho. 
El punto es que siempre he sido un poco caótica. Me gusta todo y nunca puedo tomar decisiones. Y así, literatura infantil parecía lo suficientemente amplio para hacer la mezcla que se me diera la gana, sobre el tema que se me diera la gana. Además, tuve un profesor increíble (ahora un gran amigo) que me dejó estudiar lo que se me cruzara por la cabeza. 
Así, un día me encontraba en la Biblioteca de Santiago, donde tienen una colección de literatura infantil INCREÍBLE, y me topé con un libro de Isol llamado El globo. Yo venía recién entendiendo los nuevos códigos de la literatura infantil, y al encontrarme con este libro, creí comprender el estado actual de este campo. Acto seguido, decidí estudiar para mi seminario la obra de Isol como una manera de abordar la creación actual de repertorios. 
De esta forma, me veo en la obligación de iniciar este blog escribiendo sobre Isol, una de mis autoras favoritas, y mi punto de partida en la literatura infantil. En este post les escribiré sobre Tener un patito es útil, obra con características muy particulares. El soporte de esta historia es sumamente innovador: el libro se abre como un acordeón, y posteriormente se guarda en una caja-estuche. A medida que la historia transcurre, uno debe ir desdoblando el libro, hasta lograr su completa extensión. Créanme, la longitud del libro es tal, que exige dos personas. 
Tal como dice el título, el relato trata sobre la relación de un niño con su patito de hule. En cada ilustración, el personaje irá contando las razones por las que tener un patito es útil (como usarlo de pipa y de silbato, como dice la foto). La sorpresa para el lector sucede cuando la historia del niño termina, y al otro lado nos encontramos con Tener un nene es útil. Las ilustraciones se mantienen iguales. Lo único modificado es el texto y el color de fondo: en la historia del niño era un fondo amarillo, y ahora es celeste. Comenzamos a leer, entonces, las distintas razones por las que tener un nene es útil. 
Más allá de lo adorable (porque sí, es extremadamente adorable), Tener un patito es útil permite cuestionar, incluso, la idea que tenemos sobre el libro. En este caso, el libro pasa a ser un objeto: existe en tanto es manipulado. Las artes visuales han tenido una gran influencia en la literatura infantil, y lo vemos en la importancia que tiene el soporte en el relato de la historia.  

Una parte de la formación literaria de los niños y niñas tiene que ver con asumir el carácter ficcional de los textos que leen, los cuales son construidos por medio de técnicas narrativas específicas. No obstante, hay textos que de forma deliberada intentan desvestir la ficción, de su apariencia de realidad, "mostrando cómo tal apariencia no es realidad, ni tan siquiera un reflejo de ésta, sino un artefacto, un objeto creado bajo ciertas convenciones compartidas por los textos y los lectores, las cuales crean la ilusión de realidad” (Silva-Díaz 57). A estas manifestaciones las conocemos como metaficcionales, es decir, ficciones que tratan sobre la ficción. Considero que Tener un patito es útil es un buen ejemplo de este tipo de obras, en que se observan múltiples perspectivas o voces dentro de una misma historia. Algo así como Voces en el parque de Anthony Browne, pero con un mecanismo diferente. La metaficción se hace evidente en nuestra sorpresa como lectores, cuando vemos la otra historia que nos presenta Isol con los mismos personajes. Al leer Tener un patito es útil percibimos las costuras del relato. De pronto, más que lectores, nos involucramos y comenzamos a jugar con esta adorable obra creada por Isol.

2 comentarios:

  1. Me encanta la literatura infantil desde el punto de vista del lector. He estado rodeada de ella y su universo toda mi vida. No cacho nada de teoría literaria al respecto y, como tú, también me gusta demasiado estudiar: recomiéndame algo!!
    Celeste R.

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