sábado, 13 de abril de 2013

Sobre el libro álbum

Al fin puedo sentarme y escribir el post sobre libro álbum o picture books que quería escribir hace semanas. Me prometí a mi misma que no iba a sacar la vuelta de este blog (que hice cuando estaba sacando la vuelta), y la verdad mi falta de neuronas se debe a que en un mes (o menos, esto de no tener fecha es demasiada incertidumbre) doy mi examen de título. Como sea, si estamos hablando sobre literatura infantil, no podemos dejar de lado a nuestro querido libro álbum. Uno de los grandes protagonistas actualmente en el campo literario. 
Es interesante discutir sobre el libro álbum, porque su falta de estructura es tal, que nadie sabe muy bien a qué nos referimos cuando hablamos de libro álbum. Lo único que tenemos claro, es que es una manifestación propia de la postmodernidad, con una “tendencia camaleónica” (Silva-Díaz 36) producto de la heterogeneidad formal y de usos. La definición respecto al libro álbum y sus límites, además de sus modos de producción, los recursos y estilos que lo constituyen, aún son ámbitos difusos, producto del constante dinamismo e innovación del contenido y la forma de sus manifestaciones. De acuerdo a Silva-Díaz, “el álbum ha incorporado y combinado diferentes géneros literarios” (37), pues su condición “omnívora” lo ha llevado a asimilar aspectos temáticos y narrativos de una multiplicidad de géneros discursivos. 

Cuando hablamos de la relación entre texto e imagen, cada sistema semiótico puede cumplir diversas funciones. Rosero apunta a cinco formas de caracterizar esta relación: el vasallaje, la clarificación, la simbiosis, la ficción y la taxonomía. En el caso del libro álbum, nos referimos específicamente a una simbiosis, “donde la imagen y el texto adquieren un nivel de significación que se activa con la relación de ambos lenguajes” (Rosero 1). Tanto el texto como la imagen son complementarios y brindan información relevante para construir un sentido en la obra. Cuando extraemos alguno de los dos elementos, la narración se derrumba. “La imagen juega el papel de ser también la narración, así el texto escrito complementa lo que la imagen no presenta o viceversa, y la relación se convierte en un contrapunteo de lenguaje” (Rosero 8). 
En lo que respecto a los aspectos formales, el libro álbum se caracteriza por darle mucha importancia al soporte de la obra, que añade significado adicional al relato. La ilustración ocupa casi la totalidad de la hoja, y los textos son simplificados al máximo, y reducidos a un par de frases por hojas, para condensar al máximo su significado. Tal como plantea Colomer: “Las obras de la literatura infantil y juvenil deben ser valoradas como un conjunto en el que el texto puede actuar en complicidad con la ilustración y los elementos materiales que configuran el texto” (Introducción 173). 
La imagen es central en el libro álbum, no obstante, aún no hay claridad respecto a la manera en que el lector aborda las imágenes en este tipo de manifestaciones. Se puede decir que poseen un mensaje, y lo transmiten, pero es necesario que un receptor sepa interpretarlo para entender a cabalidad su uso y la función específica que cumple la imagen en un contexto determinado. Ciertamente, la imagen no debe homologarse al sistema de las palabras, pero sí debe ser entendida como un sistema semiótico que tiene la finalidad de comunicar, y transmitir múltiples interpretaciones. 
Un aspecto del cual se nutren los autores tiene que ver con que rara vez una imagen es absolutamente nueva, porque en general detrás de ella confluyen muchas imágenes que han servido de referencia. El autor es capaz de dialogar con ellas, o cuestionarlas, imitarlas, parodiarlas, entre otras posibilidades. “Una importante herramienta de lectura de la imagen tiene que ver con reconocer el universo iconográfico con el cual la imagen leída se relaciona o se opone, y de qué manera responde o reacciona a patrones visuales anteriores” (CRA 22). En este sentido, cuando se habla de doble codificación, es importante comprender la relación sinérgica que se establece entre el texto y la imagen, donde ambos agentes combinados tienen un efecto mayor al que tendría cada uno por separado. 
A pesar de estas definiciones señaladas, aún existe mucha confusión respecto a qué es un libro álbum. Tal vez esta falta de límites posibilita que los autores puedan pensar en formatos innovadores e impensados, y de todas formas encontrarse dentro del campo literario. Por ejemplo, una de mis escritoras preferidas de literatura infantil es Suzy Lee, quien en muchos casos recurre únicamente a las imágenes, ¿podemos considerar esto libro álbum? 
Si quieren saber más sobre los libros álbum, les recomiendo este increíble texto elaborado por las Bibliotecas Escolares CRA. Es muy completo, y para escribir mi seminario fue salvador (y no lo digo porque hice mi práctica allá)

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